Día 8 – El pinchito
Hoy ha sido nuestro último día en Tokyo y hemos
aprovechado para visitar las últimas cosas y hacer las últimas compras. Por la mañana hemos ido hasta Daiba, donde hay un montón de edificios futuristas, si lo que habíamos visto hasta ahora nos llamaba la atención lo de hoy ya ha sido el no va mas. Es una zona nueva desde donde se ve la Tokyo Tower, el Rainbow Bridge que tiene aires del puente de San Francisco y una copia de la estatua de la Libertad. Todo esto salpicado de rascacielos futuristas, cuatro alturas de carreteras y metro y unas vistas impresionantes sobre la bahía. Luego hemos ido al templo de Jojogi donde hemos adoptado a Sensehi. Podías comprar unos gorritos para ponerlos a las estatuas que había fuera y nosotros hemos encontrado una sin gorrito y super guapa así que la hemos adoptado como podéis ver en la foto. Luego hemos ido de nuevo a Akiharaba, donde hemos comido. Salva ha tenido un problema en el restaurante. Resulta que la taza del water tenía muchos botones entre ellos la posibilidad de elegir el sonido que querías cuando tirabas de la cadena. El caso es que ha elegido uno y ha empezado a sonar y no paraba. Se ha ido y ha entrado un japo que habrá pensado que estaba loco… 
Luego hemos ido a Akasuka, que combina el Japón moderno con el antiguo y hemos visto otro templo muy chulo y al final del día hemos acabado en Shinjuku. Después de dar una vuelta y entrar en un par de tiendas de electrónica (donde a Salva le dan ganas de llevarse todo, caramas de fotos pequeñitas, aparatos donde se ve la tele perfectamente y los móviles, que decir de los móviles, en todos se ven la tele y tienen 1000 funciones, lastima que no valgan para España) hemos acabado en una calle donde había un montón de restaurantes y en uno muy pequeño había un ambiente impresionante. Hemos decidido entrar y lo hemos bautizado como “El Pinchito”. Te ponían unos pinchitos de carne buenísimos (que hemos tenido que elegir señalando lo que comían los demás porque la carta estaba en japonés) pequeñitos de panceta, solomillo, oreja, lengua… nos hemos puesto las botas. Luego unas sopita de carne guisada, todo aderezado con 4 cervecitas de medio litro mas menos para Salva (que Carol sabía pedir en perfecto japonés, “nii biru”)… así que al final hemos cenado impresionante y hasta hemos hecho amigos como veis en la foto de abajo. Luego vuelta al hotel y a preparar las maletas. Mañana dejamos Tokyo y nos vamos a Hiroshima. Vamos en Shinkansen pero con trasbordo en Okayama (a medio camino), y tenemos 5 minutos para el trasbordo. Y 5 minutos de verdad, que aquí los transportes tienen una puntualidad asombrosa. ¿Conseguiremos hacer el trasbordo?¿Perderemos el segundo tren y nos quedaremos en Okayama para siempre y tendremos que montar una franquicia del pinchito? La solución mañana…
aprovechado para visitar las últimas cosas y hacer las últimas compras. Por la mañana hemos ido hasta Daiba, donde hay un montón de edificios futuristas, si lo que habíamos visto hasta ahora nos llamaba la atención lo de hoy ya ha sido el no va mas. Es una zona nueva desde donde se ve la Tokyo Tower, el Rainbow Bridge que tiene aires del puente de San Francisco y una copia de la estatua de la Libertad. Todo esto salpicado de rascacielos futuristas, cuatro alturas de carreteras y metro y unas vistas impresionantes sobre la bahía. Luego hemos ido al templo de Jojogi donde hemos adoptado a Sensehi. Podías comprar unos gorritos para ponerlos a las estatuas que había fuera y nosotros hemos encontrado una sin gorrito y super guapa así que la hemos adoptado como podéis ver en la foto. Luego hemos ido de nuevo a Akiharaba, donde hemos comido. Salva ha tenido un problema en el restaurante. Resulta que la taza del water tenía muchos botones entre ellos la posibilidad de elegir el sonido que querías cuando tirabas de la cadena. El caso es que ha elegido uno y ha empezado a sonar y no paraba. Se ha ido y ha entrado un japo que habrá pensado que estaba loco… 
Luego hemos ido a Akasuka, que combina el Japón moderno con el antiguo y hemos visto otro templo muy chulo y al final del día hemos acabado en Shinjuku. Después de dar una vuelta y entrar en un par de tiendas de electrónica (donde a Salva le dan ganas de llevarse todo, caramas de fotos pequeñitas, aparatos donde se ve la tele perfectamente y los móviles, que decir de los móviles, en todos se ven la tele y tienen 1000 funciones, lastima que no valgan para España) hemos acabado en una calle donde había un montón de restaurantes y en uno muy pequeño había un ambiente impresionante. Hemos decidido entrar y lo hemos bautizado como “El Pinchito”. Te ponían unos pinchitos de carne buenísimos (que hemos tenido que elegir señalando lo que comían los demás porque la carta estaba en japonés) pequeñitos de panceta, solomillo, oreja, lengua… nos hemos puesto las botas. Luego unas sopita de carne guisada, todo aderezado con 4 cervecitas de medio litro mas menos para Salva (que Carol sabía pedir en perfecto japonés, “nii biru”)… así que al final hemos cenado impresionante y hasta hemos hecho amigos como veis en la foto de abajo. Luego vuelta al hotel y a preparar las maletas. Mañana dejamos Tokyo y nos vamos a Hiroshima. Vamos en Shinkansen pero con trasbordo en Okayama (a medio camino), y tenemos 5 minutos para el trasbordo. Y 5 minutos de verdad, que aquí los transportes tienen una puntualidad asombrosa. ¿Conseguiremos hacer el trasbordo?¿Perderemos el segundo tren y nos quedaremos en Okayama para siempre y tendremos que montar una franquicia del pinchito? La solución mañana…

Salva ylos colegas de "El Pinchito"
25 de julio de 2007 a las 0:02Intentad ir a un karaoke (los karaoke-bar son mas entretenidos porque ves a la gente cantar, los karaoke-box son privados y mas aburridos).
Los japos se toman lo de cantar super en serio... mientras beben como si no hubiera un mañana... es la caña...
Diego
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