Apéndice I – La sociedad japonesa
Nota: Igual este apéndice es un rollo, advertidos quedais!
Cuando llegas a Japón hay muchas cosas que te llaman la atención. Lo primero es la limpieza. Aquí está todo limpio, pero limpio limpio. Las estaciones de metro están todas como si fuesen nuevas, no ves un papel en el suelo, una colilla, nada. La calle igual, inmaculada. Cuando los japoneses fuman en la calle, lo hacen al lado de una papelera específica de tabaco, para tirar la
ceniza allí. Cuando nos montamos en el tren bala, antes de subir nosotros, sube la “brigada de la limpieza” para limpiar un tren que seguro ya está requetelimpio. Las papeleras son de cuatro clases distintas para papel, latas, botellas y otros. El metro brilla y lo mejor de todo es que no hay papeleras. Si te compras una lata de cocacola la llevas como un bobo una hora porque no hay papeleras.
Hablando de latas de cocacola, aquí hay maquinas de vending cada 200 metros con una variedad de bebidas impresionante, desde cocacola, fanta (hasta de uva), un montón de tipos de te y café, frío y caliente…en lata, en vaso, agua, batidos, acuarios de 4 sabores, en este país es imposible morirte de sed. Por cierto aquí la cocacola en la calle es como en España, 150 yenes pero en los restaurantes es un lujo, de 350 a 550 yenes por vaso y de maquina, y muchos no tienen cocacola.
Otra cosa curiosa es que en los restaurantes al entrar te ponen agua, gratis, y no es necesario que pidas bebidas si quieres, si se te acábale agua te traen mas, aquí no ven el negocio de las bebidas. Cuando acabas de pedir te traen una tablita con la factura y cuando acabas comer coges tu tablita y vas a caja donde te cobran.
El tema de los transportes también es curioso. El tren tiene una puntualidad absoluta. En todas las ciudades que hemos estado había red de autobuses gigante, metro, tranvía y el 70% de los coches son taxis. Los taxis te cobran unos 640 trenes por los primeros 2 kilómetros, independientemente del tiempo que tardes en recorrerlos y luego cada 400 metros. Hay trenes
bala que cruzan el país para aburrir, casi cada 10 minutos diría que pasa uno, hay varios tipos, el mas rápido es el Nozomi (Tokyo, Hiroshima, 900 kilómetros en 4 horas) pero nosotros no los hemos probado porque no lo cubre el pase de tren que tenemos. Por cierto el revisor en el tren no te suele pedir los billetes, si has llegado allí es porque tienes billete (para montar en Shinkansen pasas dos controles). Los transportes de Tokyo son el no va mas, la red de metro es asombrosa, te lleva donde quieras. Una vez perdimos un metro y el siguiente paso al minuto. Y la Yamanote line, que no es metro pero casi casi, es un tren de 200 metros que pasa cada 2-3 minutos. Imposible llegar tarde. Por cierto cuando sales del metro metes tu billete por la ranura, pero no hay torno, es decir, que tu metes el billete para salir pero sin billete podrías salir igual (eso si en cada puerta hay un empleado de metro)
En cuanto al autobús te subes por nuestra puerta de bajada y te bajas por la de subida. En algunas ciudades al subir pillas un billete que marca un número y según avanza tienes una pantalla tipo bingo con tu número y lo que tienes que pagar. Así pagas en función de lo que has estado en el bus. En tu parada te bajas y metes en una ranura el dinero exacto (que una maquina se encarga de contar). Si no tienes el importe exacto tienes que cambiar, en el propio autobús hay máquinas.
Lo de los tranvías es otro capitulo. Todavía llevan un señor que asoma y toca un timbre que indica al conductor cuando puede arrancar y lo de pagar es un misterio. Puedes subir y pagar al bajar con dinero, o pagar con bonobús, o subir y pagar y bajarte cuando te de la gana, o pasar una tarjeta solo al subir… el sistema ideal para subir y bajar cuando te de la gana por la cara pero aquí no, aquí todo el mundo pasa por caja.
Otra de las cosas que llama la atención es que aquí cada uno viste como le da la gana y que los tíos se pasan en el espejo cuando menos el mismo tiempo que las tías. Aquí todo vale, ponte lo que quieras, para que te miren por la calle tienes que ir raro raro.
Otra cosa curiosa es el tema del juego y la prostitución (que no se os vaya la olla, que no es que lo hayamos probado jajaja) Aquí el tema de las maquinas de premio está prohibido. Entonces tienen un juego que se llama panchinko. Tu llegas a un Panchinko (local con maquinas de panchinko) y cambias yenes por una especie de canicas. Y juegas con las canicas y ganas canicas. Es decir como con dinero pero sin dinero. Luego lo que ganas lo cambias en la trastienda por dinero. Esto es ilegal pero tendrías que ver los locales de panchinko que hay, gigantes. Los locales se diferencian inmediatamente, neones, flores de plástico a la entrada y si entras un ruido ensordecedor. Por cierto un día quise probar suerte al Panchinko pero había que cambiar 3000 Yenes para que te diesen 340 canicas así que pasé pero fue muy gracioso porque lo entendí al revés: 340 yenes, 3000 canicas y me vino el que cuida el garito y me vio meter monedas de 10 yenes y debió pensar, “Estos guiris….” Pero me explicó como pudo que era al revés.
En cuanto a la prostitución, los locales están en ciertos barrios. Como aquí te puedes meter por cualquier callejón dinero en las orejas que nadie te va a hacer nada, los locales están mezclados con restaurantes y demás, como una calle mas, con el mismo movimiento. En el escaparate las fotos de ellas y los precios, aquí todo está calculado.
Por cierto aquí para saludar hacen reverencias, dependiendo del “rango” que tengas desde doblar la cabeza (lo normal) hasta 90º como si tuviesen una bisagra en la espalda. Tendríais que ver las reverencias que hacían los dueños de la casa de te de Gion donde vimos a las Geishas a los señores que salían. Hacen reverencias hasta cuando hablan por teléfono.
Por cierto, todo el mundo va en tren con su teléfono de la mano, pero no hablando porque molestas a los demás. Se van mandando mensajes o jugando a juegos pero no hablando. También en los trenes va todo el mundo jugando a la psp o a la Nintendo DS pero no chavales sino TODO el mundo.
Japón es el país de la sonrisa en la boca, donde te ayudan siempre que pueden y mas, del respeto, de la tradición, un destino que nadie se debería perder.
Cuando llegas a Japón hay muchas cosas que te llaman la atención. Lo primero es la limpieza. Aquí está todo limpio, pero limpio limpio. Las estaciones de metro están todas como si fuesen nuevas, no ves un papel en el suelo, una colilla, nada. La calle igual, inmaculada. Cuando los japoneses fuman en la calle, lo hacen al lado de una papelera específica de tabaco, para tirar la
ceniza allí. Cuando nos montamos en el tren bala, antes de subir nosotros, sube la “brigada de la limpieza” para limpiar un tren que seguro ya está requetelimpio. Las papeleras son de cuatro clases distintas para papel, latas, botellas y otros. El metro brilla y lo mejor de todo es que no hay papeleras. Si te compras una lata de cocacola la llevas como un bobo una hora porque no hay papeleras.Hablando de latas de cocacola, aquí hay maquinas de vending cada 200 metros con una variedad de bebidas impresionante, desde cocacola, fanta (hasta de uva), un montón de tipos de te y café, frío y caliente…en lata, en vaso, agua, batidos, acuarios de 4 sabores, en este país es imposible morirte de sed. Por cierto aquí la cocacola en la calle es como en España, 150 yenes pero en los restaurantes es un lujo, de 350 a 550 yenes por vaso y de maquina, y muchos no tienen cocacola.
Otra cosa curiosa es que en los restaurantes al entrar te ponen agua, gratis, y no es necesario que pidas bebidas si quieres, si se te acábale agua te traen mas, aquí no ven el negocio de las bebidas. Cuando acabas de pedir te traen una tablita con la factura y cuando acabas comer coges tu tablita y vas a caja donde te cobran.
El tema de los transportes también es curioso. El tren tiene una puntualidad absoluta. En todas las ciudades que hemos estado había red de autobuses gigante, metro, tranvía y el 70% de los coches son taxis. Los taxis te cobran unos 640 trenes por los primeros 2 kilómetros, independientemente del tiempo que tardes en recorrerlos y luego cada 400 metros. Hay trenes
bala que cruzan el país para aburrir, casi cada 10 minutos diría que pasa uno, hay varios tipos, el mas rápido es el Nozomi (Tokyo, Hiroshima, 900 kilómetros en 4 horas) pero nosotros no los hemos probado porque no lo cubre el pase de tren que tenemos. Por cierto el revisor en el tren no te suele pedir los billetes, si has llegado allí es porque tienes billete (para montar en Shinkansen pasas dos controles). Los transportes de Tokyo son el no va mas, la red de metro es asombrosa, te lleva donde quieras. Una vez perdimos un metro y el siguiente paso al minuto. Y la Yamanote line, que no es metro pero casi casi, es un tren de 200 metros que pasa cada 2-3 minutos. Imposible llegar tarde. Por cierto cuando sales del metro metes tu billete por la ranura, pero no hay torno, es decir, que tu metes el billete para salir pero sin billete podrías salir igual (eso si en cada puerta hay un empleado de metro)En cuanto al autobús te subes por nuestra puerta de bajada y te bajas por la de subida. En algunas ciudades al subir pillas un billete que marca un número y según avanza tienes una pantalla tipo bingo con tu número y lo que tienes que pagar. Así pagas en función de lo que has estado en el bus. En tu parada te bajas y metes en una ranura el dinero exacto (que una maquina se encarga de contar). Si no tienes el importe exacto tienes que cambiar, en el propio autobús hay máquinas.
Lo de los tranvías es otro capitulo. Todavía llevan un señor que asoma y toca un timbre que indica al conductor cuando puede arrancar y lo de pagar es un misterio. Puedes subir y pagar al bajar con dinero, o pagar con bonobús, o subir y pagar y bajarte cuando te de la gana, o pasar una tarjeta solo al subir… el sistema ideal para subir y bajar cuando te de la gana por la cara pero aquí no, aquí todo el mundo pasa por caja.

Otra de las cosas que llama la atención es que aquí cada uno viste como le da la gana y que los tíos se pasan en el espejo cuando menos el mismo tiempo que las tías. Aquí todo vale, ponte lo que quieras, para que te miren por la calle tienes que ir raro raro.
Otra cosa curiosa es el tema del juego y la prostitución (que no se os vaya la olla, que no es que lo hayamos probado jajaja) Aquí el tema de las maquinas de premio está prohibido. Entonces tienen un juego que se llama panchinko. Tu llegas a un Panchinko (local con maquinas de panchinko) y cambias yenes por una especie de canicas. Y juegas con las canicas y ganas canicas. Es decir como con dinero pero sin dinero. Luego lo que ganas lo cambias en la trastienda por dinero. Esto es ilegal pero tendrías que ver los locales de panchinko que hay, gigantes. Los locales se diferencian inmediatamente, neones, flores de plástico a la entrada y si entras un ruido ensordecedor. Por cierto un día quise probar suerte al Panchinko pero había que cambiar 3000 Yenes para que te diesen 340 canicas así que pasé pero fue muy gracioso porque lo entendí al revés: 340 yenes, 3000 canicas y me vino el que cuida el garito y me vio meter monedas de 10 yenes y debió pensar, “Estos guiris….” Pero me explicó como pudo que era al revés.
En cuanto a la prostitución, los locales están en ciertos barrios. Como aquí te puedes meter por cualquier callejón dinero en las orejas que nadie te va a hacer nada, los locales están mezclados con restaurantes y demás, como una calle mas, con el mismo movimiento. En el escaparate las fotos de ellas y los precios, aquí todo está calculado.
Por cierto aquí para saludar hacen reverencias, dependiendo del “rango” que tengas desde doblar la cabeza (lo normal) hasta 90º como si tuviesen una bisagra en la espalda. Tendríais que ver las reverencias que hacían los dueños de la casa de te de Gion donde vimos a las Geishas a los señores que salían. Hacen reverencias hasta cuando hablan por teléfono.
Por cierto, todo el mundo va en tren con su teléfono de la mano, pero no hablando porque molestas a los demás. Se van mandando mensajes o jugando a juegos pero no hablando. También en los trenes va todo el mundo jugando a la psp o a la Nintendo DS pero no chavales sino TODO el mundo.
Japón es el país de la sonrisa en la boca, donde te ayudan siempre que pueden y mas, del respeto, de la tradición, un destino que nadie se debería perder.

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